Hola queridos lectores yoguis, gracias por estar ahí.

Hoy les quiero hablar de algo que me cuesta sacar, pero me lo he tomado como parte de la terapia, casi como cuando escribía de adolescente en mi diario.

Hablemos de la práctica de yoga y dolores…

El dolor es un tema que me resulta difícil de tratar.  

Pero quiero tratarlo porque me parece positivo. Quiero hablar del dolor físico, del dolor del cuerpo. Porque el dolor puede ser de muchos tipos y de muchas intensidades. Puede ser un dolorcito, o puede ser tan fuerte que te paraliza. El dolor también puede aparecer de repente, o te puede ir avisando. El dolor, a priori, es algo que todos preferimos no sentir, porque no es agradable, ni cómodo.

En cambio, el dolor puede ser un buen aliado en tu práctica de yoga, porque te enseña muchas cosas, siempre y cuando tú quieras escuchar. Si practicas yoga, entiendo que estás en el camino del autoconocimiento, y en este camino escuchar es necesario. Pero para mí no es fácil, porque todavía me siento muy nueva en todo esto.

Me cuesta mucho afrontar las lesiones, y precisamente por eso, creo que me están surgiendo dolores que me obligan a reflexionar, me obligan a a parar, a dar un paso atrás, me obligan a aprender.

Por delante vaya que soy una simple ashtangui, sin muchos conocimientos de anatomía, con un dolor persistente y ganas de entender y desahogarme.

Te cuento (desde) mi humilde experiencia :)

No sé si tú estás pasando por lo mismo. Es probable y por eso me lees.

Estas son mis preguntas:

  • ¿Por qué ahora?

  • ¿Por qué me ocurre si mi práctica es constante y consciente?

  • ¿Cómo puedo sanar?

  • ¿Continúo practicando o hago reposo?

  • ¿Es bueno el yoga para mí si me lesiono?

  • ¿Volveré a estar bien?

  • ¿Cuánto tiempo durará?

  • ¿Tendré secuelas?

Al escribirlas me doy cuenta yo misma de que estas preguntas son un reflejo de miedos y preocupaciones y que lo ideal sería estar más en el presente y menos en el futuro. Pero somos humanos y a veces necesitamos experiencias para aprender y también necesitamos algo de tiempo para asimilar ciertos obstáculos del camino y reprogramarnos o saber cómo afrontarlos.

La cuestión es: ¿qué está ocurriendo en tu cuerpo?, ¿cómo reacciona tu mente?, ¿y cuáles son tus emociones?

Obviamente, la respuesta a esto es muy compleja, pero es interesante analizarlo, porque está todo relacionado y tendemos a separarlo. Me explico: 

Cuando digo “me duele la espalda”, hablo del cuerpo obviamente, pero este dolor ¿dónde se ha originado?, ¿han influido mis emociones?, ¿y cómo son mis pensamientos al respecto?, ¿tienen capacidad para influir en mi cuerpo?

Esto me ha recordado esa expresión de : ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Realmente no estoy segura de que podemos llegar a saberlo y esto hay que asumirlo.

Habría que ver cada caso en particular y analizar muchísimos factores.

A veces es muy obvio que han tenido que ver las emociones o las circunstancias de tu vida como el estrés en el trabajo, la pérdida de un ser querido, atravesar dificultades de la vida…

Pero cuando aparentemente todo va bien, o al menos, no va mal, y no hay indicativos muy objetivos de qué ha pasado, ahí es cuando yo personalmente me vuelvo loca. Parece que necesito una explicación racional y no me siento cómoda en el terreno resbaladizo, la incertidumbre, la duda.

Eso se traduce en que me afecta al estado de ánimo, y a mi vida en general.

Reflexionando pienso que quizás tiene mucho que ver con el querer controlarlo todo, y hay que aprender a soltar, aprender a confiar, movernos más por intuición, sintiendo y escuchando el cuerpo…

Luego hablaremos más de esto, ahora te voy a enseñar cómo está mi práctica estos días.

Compartir y hablar con otras personas es bueno

Para mí el blog y las redes son un espacio para compartir mi experiencia con la práctica de yoga. Para mí es bueno compartir. Primero, porque nos desahogamos, segundo  porque quizás nos damos cuenta de que no estamos solos y, tercero, porque las experiencias de los demás nos pueden ayudar a ser más conscientes y prevenimos posibles lesiones.

Traigo este tema porque últimamente, desde mayo, he pasado varias lesiones. No muy graves afortunadamente. Primero una contractura en la parte superior de la espalda, que me dejó inmóvil y un día me pasó que no podía respirar, fue una experiencia muy desagradable, tardó unas semanas, se movió un poco y se fue. Cuando todavía no se había ido del todo,me pasó algo en el tríceps, una molestia que tardó en irse y que me impedía hacer chaturangas y ahora, tengo una lesión en la zona lumbar, que es la que más me ha preocupado hasta la fecha.

Ahora me siento con más ánimo de expresarlo, siempre con el fin de que entre todos nos ayudemos a afrontar los momentos difíciles, porque me parece una maravilla la capacidad de internet y de las redes de traspasar fronteras y de poder compartir mi experiencia con la práctica de yoga con personas de todo el mundo.

Todas han sido impredecibles. En ningún momento sentí el momento en que se produjo, ni que me esforzara más practicando o en otra actividad fuera de la práctica.

Es cierto que esta última lesión me ha ocurrido justo cuando estaba trabajando Kapotasana, casualmente cuando creía que empezaba a entenderla. Nunca he llegado a hacer la postura en su máxima expresión, y la verdad, eso no me preocupa, pero es un dato interesante el hecho de que haya estado trabajando en ella con intensidad. Una posible explicación podría ser que he forzado. Pero de verdad que no siento que haya hecho nada diferente a «lo de siempre».

¿Qué es hacer lo de siempre? Para mí lo de siempre es practicar con constancia, y poco a poco ir profundizando en la postura, buscando la comodidad, sin sentir dolor. Así he ido llegando hasta aquí. El camino ha tenido obstáculos, pero ha merecido mucho la pena.

¿Te ha ocurrido algo parecido? , ¿cómo has reaccionado?

Mi reacción siempre ha sido parecida. No muy ecuánime, ni yogui LOL. Como te comento, siempre el hecho de no saber qué ha pasado me ha creado muchísima impotencia, enfado y frustración.

¡Ante esto, surgen muchas preguntas!

¿El ashtanga te lesiona?

Nunca me ha gustado la idea que tienen algunas personas. Se dice muy fácil eso de “el ashtanga te lesiona”, pero sí es cierto que creo que no hay que ser prepotente y pensar que todo lo mío es perfecto, “mi estilo de yoga es el mejor”, “mi práctica es la mejor”. Nada es blanco o negro y todo se puede mejorar. Hablemos claro. A lo largo de estos tres años de práctica he oído a profesores decir que es importante tener conocimientos de anatomía para hacer yoga y he oído a otros que son más de sentir la intención de la postura y no pensar mucho en qué músculos intervienen. Yo personalmente no veo estas dos “corrientes” contrarias, las veo complementarias. Pero me gusta la idea de que saber de anatomía me pueda ayudar a entender mejor una postura o a modificar la práctica correctamente cuando existen limitaciones.

Por otro lado, los ajustes que se hacen en ashtanga son individualizados y no tienen que lastimar a nadie ni forzar. La verdad es que hay maestros que tienen cierta fama de que los ajustes son duros, yo personalmente no he tenido malas experiencias. Pienso que es bueno dar feedback al maetsro y agradezco cuando me preguntan «¿ahi bien?».

Considero que el maestro debe ayudar, facilitar y no presionar en exceso. A veces la línea de tu límite está más fina y es fácil que se sobrepase y, otras veces, crees que te falta mucho y tu maestro te enseña que eres capaz. Todo es muy sutil y hay que ser consciente de que no es nada fácil. Requiere muchos años de experiencia.  Y cada caso es particular, porque cada persona es diferente. Creo que es importante la relación maestro-alumno. A veces es precioso ver cómo el mejor ajuste es el que no sucede.

Esta es mi visión personal. ¿Cómo lo ves tú?

¿Te puedes lesionar haciendo ashtanga yoga?

Esto es otra cuestión diferente. La respuesta para mí es sí, claro, muchos practicantes (incluso profesores) se lesionan practicando.

¡En cualquier estilo!

Hasta estar mucho tiempo sentado meditando te puede lesionar.  A pesar de que el yoga es totalmente una terapia, que sirve para sanar, no hay que olvidar que la práctica de ashtanga yoga es ejercicio físico. Tú y yo sabemos que es mucho más que ejercicio físico, pero la práctica de asanas es ejercicio físico. Por lo tanto, nuestro cuerpo actúa como un medio.

A través de la práctica de asana, buscamos calmar nuestro flujo de pensamientos, calmar la mente a la vez que buscamos mantener el cuerpo sano, fuerte y flexible, pero nuestro objetivo no es solo físico.

En concreto, nuestro estilo se caracteriza por tener una secuencia de posturas determinada. Al saber qué postura viene a continuación podemos entrar más fácilmente en un estado de meditación. Te da libertad para concentrarte mejor en la respiración y ésta se vuelve nuestra aliada para conectar con la parte sutil de nuestro ser.

Con la práctica constante nuestro cuerpo va adquiriendo fuerza y flexibilidad y logramos fluidez y capacidad para sincronizar nuestros movimientos con la respiración que es de lo que trata la vinyasa.

Suena bien, ¿verdad?, pero ¿qué pasa cuando las posturas se complican?

Estoy segura de que te has preguntado alguna vez qué necesidad hay de llevar a nuestro cuerpo al límite. Es algo que me he preguntado muchas veces. Bueno, pues la explicación que yo tengo es que, si siempre estás haciendo algo cómodo, si todo es demasiado fácil, no hay espacio para el aprendizaje. Tu práctica siempre te tiene que retar. Eso no significa que todos los días te propongas lo imposible, pero sí que haya un poco de exigencia, un poco de desafío. Lo que pasa es que no hay que volverse loco en hacer las posturas perfectas. Ya que en esa búsqueda de la perfección puede haber mucho ego, mucho apego. Y esto nos lleva a situaciones algo extremas. En los extremos está el riesgo.

¿Son los dolores o las lesiones una advertencia?

Yo creo que sí, el cuerpo es sabio, pero nuestra mente es muy necia. Así lo veo yo. No todo el mundo necesita tener un dolor para ser advertido, cada persona tiene un bagaje distinto, una educación, una personalidad, un cuerpo más o menos preparado. Cada persona tiene que andar su propio camino.

Creo que hay personas, entre las que me incluyo, que somos un poco tercas, será que soy Aries y a veces mis cuernos van por delante, jeje. Cabezota total. Personas como yo, puede que aprendamos más a la fuerza, por desgracia.

¿Cómo podemos remediar esto?

  • Creo que hay que buscar más el centro, la ecuanimidad, la serenidad. Si te mueves en los extremos, fuera de tus límites, estás fuera de tu centro, fuera de control, estás expuesto.
  • Busca el equilibrio. Recuerda por qué haces yoga y no dejes de tener esto muy presente en cada práctica, en cada respiración.  
  • Date tiempo. Quizás necesitemos tiempo para conocer mejor nuestro cuerpo, para tener consciencia de nuestros límites.
  • Observa qué emociones hay en tu práctica y no dejes que el ego domine tus acciones, no te apegues a ciertas asanas, como si hacerlas definiera tu práctica.
  • Agacha la cabeza y sé mucho más humilde.

¿Cómo avanzar sin arriesgarme, sin ir hacia el extremo?

A lo mejor piensas como yo que el que no se esfuerza, no logra nada. Es un pensamiento común que flota en el aire, ¿verdad? Mensajes que nos llegan por las redes, en los libros: “esfuérzate, practica a diario, el yoga no es para vagos”. Y es cierto y puede resultar un poco contraproducente si no lo entendemos bien.

Cuanto te recomiendo que no busques el extremo, no es que tengas que volverte vaga de repente, ni creo que tengas que dejar de practicar, a no ser que por algún motivo creas que tienes que parar o te lo recomiende un especialista, por supuesto.

Lo que quiero decir es que creo firmemente en la constancia y en la disciplina y cualquiera que me siga en las redes podrá verlo, pero ahora me quiero enfocar en otro tipo de cualidades que alimentamos con nuestra práctica.

¿Qué cualidades alimentas en tu práctica de yoga?

¿Alimentas tu orgullo o trabajas la humildad?

Te propongo que reflexiones en esto como estoy haciendo yo estos días. No hace falta esperar a tener dolor o una lesión para tomar consciencia.  ¡De hecho, me gustaría promover el tomar consciencia!

En mi opinión, (y a esta reflexión no he llegado sola sino con ayuda) en un estilo de yoga como el ashtanga donde se empieza por la práctica de asana, es fácil que el objetivo de tu práctica se reduzca a conseguir posturas bien alineadas, llegar a la máxima expresión de la postura o lo que es lo mismo llegar a la postura perfecta.

Creo que aquí es importante que tu guía te muestre cuál es el verdadero objetivo de la práctica. Centrarse en conseguir la postura perfecta muchas veces solo alimenta el ego. Cuando estamos enfocados en esto, si no logramos la postura surgen muchos problemas. Sentimientos como la frustración o la impaciencia nos lleva a tensar demasiado los músculos y hacemos sobre esfuerzos.

Creo que te puedes dar cuenta muy fácilmente de cómo enfocas tu práctica si te sientes frustrado porque no te sale algo. Si te frustras es que hay ego, orgullo.

A veces también puede ser simple ignorancia o desconocimiento. No tener unas buenas pautas o patrones, no saber cómo afrontar ciertas posturas. Hay que tener un buen guía. Esto es fundamental.

Entonces, puede que sea el momento de hacer algo al respecto.

¿Te animas? Te propongo un ejercicio:

1. En tu próxima práctica, obsérvate:

Cuando no te sale una postura ¿te enfadas?, ¿te pones triste?, ¿te frustras?

Si tu respuesta es sí: hay ego, hay apego.

  • Es momento de agachar la cabeza, acepta el momento, ríete. 
  • Mañana lo vuelves a intentar y a lo mejor llega.
  • Pon intención, pon energía, pero no te exijas la perfección inmediatamente.
  • Los resultados van llegando despacio, se cocinan lento, sin prisa.

2. Reflexiona por un momento:

¿Qué pasa si nunca llega ese resultado?, ¿cómo te afecta?

  • Si te afecta, quizás haces yoga por ser buena en yoga, pero realmente lo interesante del yoga es que mejore tu vida.
  • Si te vas a sentir mal por no llegar a tu objetivo, puede que esa expectativa te cree sufrimiento.
  •  No vas a ser menos yogui por no poder hacer Kapotasana o un Handstand, ¿o crees que sí?

Mmmm… he aquí el quiz de la cuestión…

Si creías que ser yogui es proporcional a saber hacer posturas avanzadas: 

Lee los Yoga Sutras, los textos originales del yoga.

La práctica es un medio y el fin es estar mejor. El yoga es la 24 horas del día, no solo el rato de la esterilla. Pero generalmente nos referimos al yoga que hacemos en la esterilla, porque en ashtanga se empieza por la práctica de asanas, que es una de las ocho ramas del yoga, las ramas te llevan a conseguir samadhi, que es el verdadero objetivo. Si llevas tiempo practicando, lo sabes, porque has sentido cómo la práctica de asanas trasciende de tu esterilla a tu vida y también habrás oído sobre los Yoga Sutras.

Si no, te diré que ya está todo ahí. No estoy inventando nada en este post. Es curioso como un texto tan antiguo puede reflejar vivencias tan actuales. Una confirmación de que el yoga es universal, el yoga no entiende de fronteras, de tiempos, de culturas. El yoga es una verdad que habita en cada uno, una verdad a la que nos acercamos un poco más cuando practicamos asanas. La práctica de asanas nos da consciencia, nos arroja luz para ver todo ese potencial que hay dentro. Pero el yoga no deja de existir cuando te lesionas o cuando no puedes hacer una postura. Siempre hay algo que puedes hacer para practicar yoga.

Así que tranquilidad y mucha paciencia.

Esto me lo digo a mí misma. Ya sé que no es fácil. Lo sé por experiencia propia. No quiero hablar de boquilla.

¿Por qué no hablamos más de los Yoga Sutras en clase de yoga?

Es algo que me pregunto desde que ya llevaba un tiempo practicando ashtanga. Siempre me ha gustado la filosofía, el budismo, siempre he buscado respuestas. Cuando practicas ashtanga, en mi experiencia, muchas cuestiones se van aclarando en tu mente de forma natural, como si fuera magia. Esto se lo achaco a la conexión cuerpo-mente. Por lo que he leído en los Yoga Sutras es una cuestión de que tus sentidos se van purificando y conectas con una especie de verdad universal, la práctica arroja luz y elimina la oscuridad.

La cuestión es que en la búsqueda de samadhi nos podemos dispersar fácilmente, porque nuestra mente aún tiene muchos condicionamientos y tenemos que pasar un proceso algo doloroso para irnos dando cuenta de que hay una gran lección que aprender.

 

Proceso de sanación y etapas por las que he pasado.

Cuando me han surgido dolores, en todas las ocasiones he pasado diferentes etapas y siempre al final ha sido un proceso interno muy positivo. Es cierto que preferiría estar sin dolor, pero creo que el dolor viene a enseñarme algo.

Hay una enseñanza que me parece muy budista de la que me he dado cuenta hoy mismo, ha aparecido en mi mente como una especie de clarividencia y es lo que ha hecho que me decidiera a escribir este difícil post.

1.Primera etapa:

En la primera etapa, tiendo a quitarle importancia y tratar de hacer mi vida normal, pero el problema está cuando me veo incapacitada por el dolor. Ahí me doy cuenta de que esta primera reacción no me ha ayudado porque no he escuchado lo suficiente el aviso y a lo mejor he seguido practicando igual. A no ser que el dolor me haya paralizado que me he lanzado de cabeza a un momento de total frustración y enfado.

Sumida en una especie de ataque de ego, me pongo a buscar causas posibles a mi dolor por internet, cómo no pregunto a mi entorno (por suerte estoy rodeada de médicos) y le doy vueltas y más vueltas, podemos decir que me obsesiono. Me entra miedo de haberme hecho algo gordo y evito, si el dolor me lo permite, tomar analgésicos y anti inflamatorios porque quiero saber exactamente la intensidad del dolor.

Resultado: no me ha servido de nada tanta preocupación. Lo único que he conseguido es volver loco a mi entorno y perder tiempo y energía en algo que no puedo saber de esta manera.

No me suelo plantear ir a un especialista, por lo de que tengo médicos y terapeutas alrededor. Pero por supuesto que te recomiendo acudir a uno si ves que el dolor persiste y te incapacita. En mi caso, lo frecuente es que sea una contractura, una pequeña lesión provocada por “sobre esfuerzos”, como una distensión muscular, o que me he hecho daño en algún movimiento brusco. Esta vez quizás sea algo más, como un esguince de un ligamento, aún estoy estudiándolo….

Lo que me suelen recomendar es que afloje, que no haga lo que me duele, que repose un poco. En fin, sentido común.

2. Fase de aceptación

Pasado ese momento inicial en el que he estado unos días volviéndome loca, por fin me empiezo a observar de forma más objetiva, no me ha quedado otro remedio que pasar a una fase de aceptación, un poco a la fuerza porque el dolor no se me ha pasado. 

Ahora es cuando realmente soy capaz de acatar los consejos y aplicar el sentido común, jeje.

¿Qué es mejor entonces? ¿Reposar o practicar?

En mi experiencia y por lo que he leído, siempre y cuando el cuerpo te lo permita, si tienes una contractura por ejemplo, es bueno moverte, porque estimulas la circulación y la sangre lleva lo necesario a esos lugares que necesitas curar. Antes, la “norma” era recomendar reposo por todo, pero eso ya ha cambiado.

Además, desde un punto de vista más yogui, es importante practicar porque los dolores se consideran bloqueos de energía, practicando ayudas a que la energía o prana fluya.

Pero tengo que hacer un paréntesis para decir que no soy especialista en lesiones y no quiero que me leas como si lo fuera, así que siempre acude a un profesional o habla con tu maestro o maestra, que te conoce bien y te podrá recomendar lo que crea oportuno en tu caso. Esto es muy personal y yo te hablo de mi experiencia que no tiene que ser una verdad absoluta.

¿Cómo practicar?

Como te digo, si tienes dudas, pregunta a tu maestro o maestra o especialistas en los que confíes, pero creo que es importante también hacer un esfuerzo por ti mismo y trabajar en ser consciente de donde están tus límites. El yoga es autoconocimiento.

Te cuento mi experiencia personal.

¡Yo he pasado por todas estas formas de practicar!

  • No practicar. Para esos primeros momentos en los que el dolor está muy agudo y te impide hasta moverte o incluso respirar con normalidad. Normalmente son pocos días en este estado.
  • Saludos al sol y las respiraciones. Opción suave para conectar contigo misma y no perder el hábito cuando te puedes mover, pero tienes bastante dolor.
  • Saludos al sol y las posturas fundamentales, transición al suelo, preparación al puente, paschimottanasana y cierre. Es lo que estoy haciendo ahora, ya que las flexiones hacia delante y las transiciones de las posturas de suelo me estaban agudizando el dolor.
  • Mitad de tu práctica habitual. Depende de hasta dónde hayas llegado, pero opciones interesantes: hasta navasana (ya que bhujapidasana, kurmasana y suptakurmasana son muy exigentes) y cierre, o en mi caso,no hacer las posturas de la segunda serie por ejemplo, sino solo la primera.
  • Practicar todo, pero sin hacer los saltos, solo hacer las vinyasas suaves, caminando. 
  • Practicar todo, pero las posturas de forma muy muy suave, como si solo las marcaras.

En fin, yo he hecho lo que he creído mejor para mí en cada momento. A veces, he acertado, y otras, creo que no tanto, pero me ha ayudado a irme conociendo mejor, así que bien. 

La dificultad está precisamente en saber qué es lo mejor para ti en ese momento y entender que una buena práctica es la que es saludable para ti, con respeto por tu cuerpo.

3.Fase de adaptación

Cuando el dolor o lesión persiste pero va a mejor, mi mente y mi cuerpo ya está más acostumbrada al dolor y mis emociones empiezan a cambiar, me doy cuenta de lo ridículo de mi enfado inicial, tomo consciencia de nuevo de lo que hablábamos antes de que la práctica no tiene como objetivo conseguir posturas y cuando practico, trato de enfocarme en lo que sí puedo y no en lo que no puedo.

Me doy cuenta de que estaba algo encerrada en mí misma y que necesito confiar en el método, y en mis maestros. Ir a clase y sentir el apoyo de mi profesora es realmente reconfortante. Empiezo a entregarme de nuevo y poco a poco se va yendo mi malestar, digamos que voy recuperando el equilibrio.

Ese es el mejor de los escenario, pero es cierto que otras veces esto no ocurre de forma lineal, y hay días a mitad del proceso en los que recaigo, me vuelvo a sentir triste, frustrada, desanimada. Sobre todo, si la lesión empieza a durar.

En cuanto a la forma de practicar adaptada es algo que me parece súper bueno del yoga, poder adaptarte a cada momento es un regalo. Que mi práctica no sea la misma ya no me frustra, porque asumo que estoy en un proceso de sanación. Aquí me preocupa más la parte mental y emocional.

Es importante mantener la mente fuerte, independientemente de las emociones que vayan viniendo. Es decir, si tengo que llorar lloro, pero confío en que es parte de mi sanación y no me crea sufrimiento.

4. Fase de sanación

Cuando estás en el camino de la sanación es cuando puedes sacar alguna conclusión y entras en otra fase. Es una fase preciosa. Bonita no significa fácil. Bonita para mí es que trae cosas buenas. Como una semilla que florece. Todo el dolor se va diluyendo poco a poco, hasta que vuelves a sentirte esplendorosa, tu cuerpo reboza vitalidad, incluso te sorprende porque hacer cosas que antes no podías. Esto es el resultado de soltar.

Es algo que sucede casi sin darte cuenta. Te sientes más yogui que nunca, porque has superado un obstáculo, has aprendido la lección y estás recuperada para volver a trabajar tu última postura…

Es genial, pero ojo que igual no te estás dando cuenta y estás otra vez con el ego descontrolado. Ojo, que si subes mucho de nuevo, luego bajas. Recuerda no irte al extremo.

¿Es un poco agotador verdad?, tantos subidones y bajones, pero es que así es la mente. Fluctuante. Llena de vaivenes. Engañosa. Contradictoria. Y hasta cruel.

¿Qué podemos hacer?

Pues parar esto.

¿Cómo paras?

Pues trabajando en lo que hemos hablado.

  • Lee los Yoga Sutras y recuerda la esencia. Trabaja esos principios.
  • Y lo más importante: sé humilde.

¿Has aprendido algo de tus lesiones?

No me quiero ir sin contarte lo que estoy aprendiendo yo (en presente).

  • Estas lesiones me están ayudando a parar, me obligan a reflexionar qué es lo verdaderamente importante y por lo que realmente practico yoga.
  • Practico yoga para encontrar la forma de sanar por dentro, controlar mi mente y que mi cuerpo esté sano y me permita tener una vida larga con calidad. Estar en paz conmigo misma para poder estar en paz con los demás. 
  • Me he dado cuenta de que es posible de que la sanación no tenga que ver con el cuerpo. Ahora no soy capaz de verlo, porque mis sentidos están de alguna forma intoxicados. Lo importante es el trabajo interno de aceptación, de desapego, etc.

Voy a desarrollar más este último punto:

  • Todo cambia y todo pasa. Aunque este dolor se convirtiera en crónico, nunca va a ser exactamente igual, habrá días que duelan más y días que duelan menos, a lo mejor si tengo buen karma, desaparece, pero sí se quedara tendría que aceptarlo como parte de mí.
  • Cuanto antes acepte la situación, y las emociones que conlleva como la tristeza, antes empiezo a sanar. Todo sigue fluyendo, la vida sigue, independientemente de que me sienta triste o enfadada.
  • El trabajo interno de aceptación me da poder y me siento menos apegada al cuerpo, ahora soy más consciente de que este cuerpo fallecerá algún día. Ahora habito en él, pero un día trascenderé y me uniré a la existencia, al universo.
  • Este cuerpo es perenne y el dolor que siento, esta lesión, me recuerda que no soy eterna, algún día no podré contar con mi cuerpo de la forma en que lo hago ahora. Por tanto, no puedo apegarme a este cuerpo. Debo dejar de identificarme con este cuerpo.

En resumen, hay que ir más allá…

Por tanto, este dolor me está ayudando más de lo que pensaba. Me doy cuenta gracias a esta experiencia cuál es el verdadero camino y tengo valiosas reflexiones que compartir con mis compañeros de camino, como ustedes.

Haz yoga de verdad,

con todo tu ser,

no solo con tu cuerpo.

Haz yoga para ser mejor persona,

no para hacer mejor las posturas.

Espero haber ayudado, como siempre. Siéntete libre de comentar y de preguntar. Aquí tienes mi apoyo y si estás en un momento parecido al mío: ten paciencia y confía.

6 Comentarios

  1. Daida

    Me ha encantado el post. Veo reflejadas muchas reflexiones por las que he pasado. Recuerdas en la última visita de Pablo a la shala? yo tenía una lesión muy fuerte en la espalda baja que me hizo retroceder en la intensidad de la práctica e incluso en la ejecución de asanas. Creo q en esos momentos tenemos unas prácticas mas conscientes del cuerpo, sintiendo más las respiraciones y siendo amables con nosotros mismos. El ego al final siempre hace su aparición estelar, pero sabiéndolo reconocer damos grandes pasos. Practica con humildad, vive con humildad, todo lo demás llega… :-)

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    • Merce Laynez

      Hola, compi!!! Sí, tienes toda la razón. Eso es: practicar y vivir con humildad. Gracias por compartir tu experiencia. Me acuerdo de lo de tu lesión, aunque lo supe después. Fuiste súper valiente!Impresionante tu trabajo. Feliz práctica, preciosa. Espero que nos veamos prontito. Un abrazo!

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  2. OLGA RUIZ GUIJARRO

    Me ha encantado Mercedes, te leo justo después de practicar….me siento totalmente identificada, yo vivo con esos mensajes, esos dolores que aparecen y me hacen reflexionar tanto en mi práctica como en mi vida, encontrar la coherencia, escuchar al cuerpo y aceptar . El yoga no son posturas son el medio para conocernos, el medio para ver nuestro interior y aprender a que con respeto hacia nosotros mismos empezamos a tener una practica saludable y evolutiva.
    No importa el como se ve sino el como se siente. Gracias por este post . Un abrazo.

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    • Merce Laynez

      Gracias a ti por contarme tu experiencia! Me siento más acompañada en el camino. Totalmente de acuerdo, es más sentir y menos cómo se ve. Una va aprendiendo esas cosas poco a poco. Es genial tener gente con quien compartir estas experiencias que son tan íntimas y personales. Deseo que tu práctica siga evolucionando tan bien. Un abrazo fuerte desde la isla ;)

      Responder
  3. Eleonora

    Hola Mercedes! Me encantó tu post! Me parece muy útil! Comparto esto: creo que la perfección de la postura sí es importante, pero no de la manera en que lo consideramos habitualmente y, sobre todo, en los comienzos… sino, precisamente, como resultado de todo este proceso (de marchas y contramarchas) en el cual nos vamos conociendo con una profundidad cada vez mayor, en el cual vamos encontrando en nosotros todos estos «bloqueos» o resistencias (informaciones, posiblemente muchas de ellas antiquísimas) y aprendiendo cómo y por dónde resolverlas… Dice una de mis alumnas: siento que voy liberando también a mis ancestros… Y creo que sí! En lo personal, no practico un sólo estilo… Experimenté diferentes «líneas» a través de lo corporal, y mis prácticas son «a mi perfecta medida» (pero siempre en constante evolución y nuevas comprensiones)… Y así lo trabajo con mis alumnos… Como sugerencia (para mí ha sido muy útil en el transcurso de los años) combinar con prácticas del Yoga Iyengar (sobre todo, el uso de elementos para mejorar el backbend!!)… Para la extensión de columna es muy importante generar espacio entre los cuerpos vertebrales para mantener nuestros discos intervertebrales en condiciones flexibles y «espaciosas»… Muchos cariños!!! (desde Argentina)

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    • Merce

      Hola Eleonora!!! Perdona haber tardado tanto en contestarte. Me había despistado. Me ha encantado tu aportación, de hecho tengo por fin elementos nuevos para trabajar las extensiones!!! Estoy muy contenta porque me regalaron por navidad un bolster y una rueda de yoga :) De resto, estoy de acuerdo contigo en que la postura perfecta es el resultado de un proceso y es precioso cuando ocurre. La magia del yoga! Un abrazo y muchos saludos desde Tenerife!

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